Más de una veintena de efectivos trabajaron intensamente desde el medio día del viernes hasta las 7 de la mañana de ayer sábado para controlar el incendio declarado en una nave de almacenaje de material de construcción y balas de paja, situada en las inmediaciones de la CM-3116, dirección Villagarcía del Llano, en el término municipal de Iniesta.
Los hechos se producían sobre la una del medio día. Los vecinos de Iniesta estaban celebrando el enchiquero programado en las fiestas patronales cuando se vieron sorprendidos por una enorme columna de humo que procedía de una zona donde encuentran varias naves agrícolas e industriales, por lo que mientras se daba aviso a los bomberos, no dudaron en acudir a sofocar el fuego para evitar su propagación. “Cada uno con lo que podía”, destacó el alcalde de Iniesta, Teodomiro Martínez, quien participó en las tareas de extinción.
Por causas que aún se desconocen, el incendio se produjo en una nave de la empresa Alpades S.L., donde se encontraban almacenados unos 250.000 kilos de paja empacados, y apilados en dos bloques. Uno en el exterior y otro bajo un cerramiento metálico. Ambos se prendieron fuego y cuestión de segundos la dimensión de las llamas originadas era impresionante, alcanzando a visualizar la columna desde localidades cercanas como Minglanilla, tal y como confirma el jefe de bomberos del Parque de Motilla del Palancar, Francisco Soriano.
El Ayuntamiento de Iniesta movilizó inmediatamente las dos pequeñas autobombas de 1.000 litros con las que cuenta, y poco después llegaban los efectivos movilizados por el Consorcio Cuenca 112 : dos vehículos del parque de Motilla y seis efectivos, Policía Local de Iniesta, Guardia Civil y Protección Civil de Iniesta y Minglanilla. También tomaron parte los servicios forestales de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Propagación del Fuego
El viento soplaba con fuerza y a la vez que incrementada la furia de las llamas hacía temer que las pavesas pudieran propagar el fuego a las naves cercanas, razón por lo que se pidieron refuerzos al parque de Casas Ibáñez (Albacete) y Tarancón. A las 7 de la mañana de ayer el fuego quedaba controlado pero activo. La previsión es que la paja continúe ardiendo un par de días más.
Las altas temperaturas y el viento dificultaron notablemente las tareas de extinción del incendio, con el problema añadido de que no se trataba sólo de la nave siniestrada donde las pérdidas materiales eran ya muy grandes, sino que se temía por la integridad de las naves colindantes como una gran empresa champiñonera, una nave de camiones, unas cuadras de caballos o una vivienda cercana, por lo que los esfuerzos del Consorcio 112 se compartieron entre las tareas de extinción y las de prevención para evitar más daños. El fuego afectó al corral de una vivienda cercana que se encontraba deshabitada y ligeramente a las naves colindantes, donde se desalojaron tanto los animales como la maquinaria ante el temor de un cambio en la dirección del viento.
Colaboración vecinal
Controlar las enormes llamaradas de 250.000 kilos de paja ardiendo, supuso un enorme esfuerzo para el operativo de extinción de incendios que a lo largo de la jornada del viernes luchó contra el fuego que se produjo en la nave industrial de Iniesta, pero también mucha agua. Hasta seis cisternas fueron necesarias para controlar la situación.
Desde el Parque de Bomberos de Casas Ibáñez (Albacete) se prestó apoyo proporcionando una cisterna de agua. También el vehículo nodriza de la Diputación Provincial de Cuenca se desplazó hasta el lugar de los hechos con una carga de 20.000 litros de agua; pero, además, la empresa de transportes Santiago Peñaranda, de Iniesta, puso a disposición de los bomberos del Consorcio Cuenca 112 dos cisternas con 35.000 litros de agua cada una. Un gesto que según ha destacado el jefe de bomberos del parque de Motilla del Palancar, Francisco Soriano permitió que en ningún momento se acusara la falta de agua. “Esta colaboración facilitó enormemente los trabajos del operativo en una tarea especialmente dificultosa debido a las condiciones de la jornada y a la situación del foco del incendio”, apostillaba Soriano.
Una vez controlado el fuego fue la maquinaria pesada de la propia empresa siniestrada quien trabajó intensamente removiendo y extendiendo la paja para facilitar que el fuego se extinga más rápidamente.
Afortunadamente, a pesar de lo aparatoso del incendio no hay que lamentar ningún tipo de daño humano, pero las pérdidas materiales ocasionadas en la empresa iniestente Alpades S.L., aunque aún no se han cuantificado con exactitud, son muy elevadas. Se ha perdido todo el producto de venta y además se han ocasionado graves desperfectos en las instalaciones.
Fuente : eldiadigital.es